UNA PLANTA QUE LO CURA TODO

Las semillas de calabaza son uno de esos alimentos que muchas veces pasan desapercibidos. Cuando preparamos una calabaza, es común retirar sus semillas y desecharlas sin imaginar que pueden aprovecharse de diferentes maneras en la cocina. Desde hace generaciones se han utilizado como alimento y forman parte de diversas preparaciones tradicionales. Aunque no existe una planta que pueda curarlo todo, las semillas de calabaza destacan por su valor nutricional y pueden formar parte de una alimentación equilibrada.

Estas pequeñas semillas contienen proteínas, grasas insaturadas, fibra y minerales como magnesio, zinc, hierro y potasio. El magnesio participa en funciones importantes relacionadas con los músculos y los nervios, mientras que el zinc contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico. Una porción de una onza de semillas de calabaza tostadas aporta aproximadamente 156 mg de magnesio. Por esta razón, incluirlas regularmente en la alimentación puede ser una manera sencilla de aumentar el consumo de determinados nutrientes.

Receta 1: Leche de semillas de calabaza

Ingredientes:

1 taza de semillas de calabaza sin cáscara
4 tazas de agua
1 pizca de canela
1 día o una cucharadita de miel, opcional

Preparación:
Deja las semillas en remojo durante 6 a 8 horas. Después, escúrrelas y enjuágalas. Colócalas en una licuadora con las cuatro tazas de agua y licúa durante uno o dos minutos. Cuela la mezcla con una tela limpia o un colador fino y agrega canela. Si deseas un sabor más dulce, puedes incorporar un dátil.

Indicación de uso: Puedes tomar un vaso como parte del desayuno o la merienda. No es necesario consumirla en ayunas ni utilizarla como sustituto de medicamentos. Guarde la bebida refrigerada y consúmela en pocos días.

Receta 2: Tostadas de semillas de calabaza

Ingredientes:

1 taza de semillas limpias
1 cucharadita de aceite de oliva
Una pizca de sal
Pimentón o ajo en polvo al gusto

Preparación y uso: Mezcla todos los ingredientes y coloca las semillas en una bandeja. Hornéalas a temperatura moderada hasta que estén doradas y crujientes, vigilándolas para que no se quemen. Déjalas enfriar y consúmelas como aperitivo o agregalas a ensaladas, sopas o yogur.

Las semillas de calabaza son un alimento versátil y nutritivo. Su mejor aprovechamiento consiste en incorporarlas con moderación dentro de una dieta variada, sin considerarlas un tratamiento para enfermedades.

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