Mayores: mantener la hidratación no es solo beber agua; conoce los minerales que ayudan
Mantener una buena hidratación es especialmente importante durante la edad adulta mayor. El organismo necesita agua para regular la temperatura, transportar nutrientes y permitir que diferentes órganos funcionen correctamente. Sin embargo, decir que una persona debe agregar minerales al agua todos los días no es una regla universal. En la mayoría de los casos, una alimentación equilibrada aporta los minerales necesarios, mientras que el agua continúa siendo la principal fuente de hidratación.
Entre los minerales más conocidos se encuentran el sodio, potasio y magnesio. Todos cumplen funciones importantes, pero deben mantenerse en cantidades adecuadas. El exceso de sodio, por ejemplo, puede ser perjudicial para algunas personas, especialmente quienes necesitan controlar la presión arterial. El potasio y el magnesio también requieren atención cuando existen enfermedades renales o se utilizan determinados medicamentos.
Una manera sencilla de obtener estos nutrientes es mediante diversos alimentos.
Receta 1: yogur con plátano y avena
Ingredientes:
½ taza de yogurt natural.
½ plátano.
1 cucharada de avena.
Canela al gusto.
Preparación:
Corta el plátano en rodajas y mézclala con el yogur y la avena. Agregue una pequeña cantidad de canela.
Modo de uso:
Puedes consumirlo como desayuno o merienda. Es una preparación sencilla que aporta líquidos, proteínas y diferentes nutrientes, incluido potasio.
Receta 2: ensalada fresca con aguacate
Ingredientes:
½ tomate.
¼ de aguacate.
Un puñado de lechuga.
½ pepino.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Unas gotas de limón.
Preparación:
Lava cuidadosamente los vegetales, corta todos los ingredientes y mézclalos en un recipiente. Agregue aceite de oliva y limón.
Uso adecuado:
Puede acompañar el almuerzo o la cena. No es necesario agregar mucha sal; las hierbas aromáticas y el limón pueden aportar sabor sin aumentar demasiado el sodio.
Además de consumir líquidos, las personas mayores pueden obtener agua mediante alimentos como frutas, verduras, sopas y yogur. Mantener horarios regulares para beber puede ser útil porque la sensación de seda puede disminuir con la edad.
No obstante, algunas personas necesitan controlar la cantidad de líquidos o determinados minerales. Quienes padezcan enfermedades renales, insuficiencia cardíaca, presión arterial elevada o toman medicamentos que afecten el equilibrio de electrolitos deben consultar con su profesional de salud antes de utilizar bebidas con sales minerales o suplementos.
También hay que tener cuidado con las bebidas comerciales que prometen una hidratación “superior”. Algunas contienen bastante azúcar o sodio y no son necesarios para todas las personas.
Una buena estrategia consiste en tener agua disponible durante el día y acompañarla con una alimentación variada. Si hace mucho calor, se realiza actividad física o existe pérdida importante de líquidos por vómitos o diarrea, las necesidades pueden cambiar y puede ser necesaria una orientación específica.
La hidratación saludable no depende de una fórmula secreta. Agua suficiente, alimentos nutritivos y cantidades adecuadas de minerales forman un conjunto mucho más seguro. Si aparecen mareos frecuentes, confusión, debilidad marcada, muy poca orina o signos de deshidratación, es importante buscar atención médica.
En definitiva, los minerales son esenciales, pero más no significa mejor. Para las personas mayores, la clave está en conocer sus necesidades individuales y mantener una hidratación constante sin recurrir automáticamente a suplementos o bebidas mineralizadas.