auto_awesome Traducir del: español 3.709 Vitamina D: mucho más que una aliada de los huesos

Cuando se menciona la vitamina D, casi siempre pensamos en los huesos. Y con razón: esta vitamina ayuda al organismo a absorber el calcio y desempeña un papel importante en el mantenimiento de una estructura ósea normal. Sin embargo, sus funciones no terminan ahí. También participa en el funcionamiento de los músculos y del sistema inmunológico.

Esto ha despertado interés en las personas mayores, especialmente porque con la edad pueden existir cambios en la alimentación, menor exposición solar y otras circunstancias que dificultan obtener suficiente vitamina D. Pero hay que evitar una idea frecuente en internet: tomar grandes cantidades de vitamina D no significa necesariamente obtener más beneficios. Los suplementos deben utilizarse cuando exista una necesidad concreta y siguiendo una recomendación profesional.

Una buena estrategia consiste en combinar alimentos nutritivos que formen parte de una alimentación equilibrada.

Receta 1: yogur con frutas y semillas

Ingredientes:

1 taza de yogur natural.
½ taza de fresas o papaya.
1 cucharada de semillas de calabaza.
1 cucharada de avena.
Canela al gusto.

Preparación: Lava y corta la fruta. Coloca el yogur en un recipiente y añade la fruta, las semillas y la avena. Mezcla suavemente y agrega un poco de canela.

Indicaciones de uso: Puedes consumirlo como desayuno o merienda. El yogur aporta nutrientes importantes, mientras que las frutas y semillas ayudan a complementar una dieta variada.

Receta 2: salmón con verduras

Ingredientes:

1 filete de salmón.
1 taza de brócoli.
½ zanahoria.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Limón y hierbas aromáticas al gusto.

Preparación: Cocina el salmón al horno, a la plancha o al vapor hasta que esté completamente hecho. Acompáñalo con brócoli y zanahoria cocidos. Termina con unas gotas de limón y una pequeña cantidad de aceite de oliva.

Indicaciones de uso: Puedes consumirlo como comida principal. El pescado graso, como el salmón, se encuentra entre las fuentes alimentarias de vitamina D.

Además de la alimentación, el organismo puede producir vitamina D cuando la piel se expone al sol. Sin embargo, la cantidad necesaria de exposición depende de muchos factores, y una exposición excesiva aumenta el riesgo de cáncer de piel. Por eso, no conviene utilizar el sol como “tratamiento” sin considerar una protección adecuada.

Las personas que presentan poca exposición solar, determinados problemas de absorción intestinal o algunas enfermedades pueden tener mayor riesgo de deficiencia. Un profesional puede valorar si es necesario realizar una prueba y recomendar un suplemento.

También hay que tener cuidado con las cápsulas de vitamina D. Más cantidad no significa mejor resultado. El exceso puede elevar demasiado el calcio en la sangre y provocar problemas de salud. Por eso no es aconsejable consumir dosis elevadas por cuenta propia.

La vitamina D tampoco debe presentarse como una solución para curar diabetes, infecciones, dolor crónico o cualquier otra enfermedad. Su función es más sencilla y, al mismo tiempo, importante: formar parte del conjunto de nutrientes que nuestro organismo necesita.

Cuidar los huesos y el bienestar general requiere una combinación de alimentación equilibrada, actividad física, suficiente proteína, descanso y controles médicos cuando sean necesarios.

Así que sí, la vitamina D puede hacer mucho más que participar en la salud ósea, pero sus beneficios dependen de mantener niveles adecuados, no de consumir cantidades excesivas. La mejor estrategia es conocer nuestras necesidades y obtenerla de forma responsable, preferiblemente con orientación profesional cuando exista riesgo de deficiencia.

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