Cómo cuidar la hidratación y la salud de los adultos mayores con minerales
Mantener una buena hidratación es importante durante toda la vida, pero en los adultos mayores merecen especial atención. Con la edad, la sensación de sed puede disminuir, haciendo que una persona pase varias horas sin beber suficiente líquido. Además, determinadas enfermedades y medicamentos pueden modificar las necesidades de agua y minerales.
Los minerales como sodio, potasio, magnesio y calcio cumplen funciones importantes en el organismo. Participa en el funcionamiento de los músculos, nervios y otros procesos corporales. Sin embargo, esto no significa que todas las personas mayores deban añadir minerales al agua por su cuenta. En muchos casos, una alimentación variada proporciona cantidades adecuadas.
Por eso, antes de recurrir a bebidas con electrolitos o suplementos, es conveniente valorar las necesidades individuales, especialmente si existe enfermedad renal, cardíaca o presión arterial elevada.
Una manera sencilla de favorecer la hidratación es preparar bebidas naturales sin exceso de azúcar.
Receta 1: agua de pepino, limón y hierbabuena
Ingredientes:
1 litro de agua.
½ pepino.
½ limón.
5 hojas de hierbabuena.
Preparación: Lava cuidadosamente el pepino, limón y hierbabuena. Corta el pepino y el limón en rodajas y colócalos en una jarra. Agregue el agua y deje reposar en el refrigerador durante aproximadamente una hora.
Indicaciones de uso: Puede beberse durante el día como una alternativa agradable al agua natural. No es necesario agregar azúcar, miel ni sal. Esta bebida ayuda principalmente a consumir líquidos; no debe considerarse una bebida medicinal.
Receta 2: yogur con plátano y semillas
Ingredientes:
1 taza de yogur natural.
½ plátano maduro.
1 cucharada de semillas de calabaza.
1 cucharada de avena.
Canela al gusto.
Preparación: Coloque el yogur en un recipiente y agregue el plátano cortado, las semillas y la avena. Mezcla suavemente y añade canela.
Indicaciones de uso: Puede consumirse como desayuno o merienda. Porta proteínas y diferentes minerales dentro de una alimentación equilibrada.
No debemos confundir la hidratación con beber grandes cantidades de agua de manera indiscriminada. Algunas personas mayores tienen restricciones de líquidos debido a enfermedades cardíacas o renales. En esos casos, la cantidad adecuada debe establecerla el profesional que lleva su tratamiento.
También hay que tener cuidado con las bebidas comerciales de electrolitos. Algunas contienen bastante azúcar o sodio y pueden no ser necesarios para una persona que simplemente realiza sus actividades cotidianas. Los suplementos de minerales tampoco son adecuados sin conocer si realmente existe una deficiencia.
Una buena estrategia es mantener una botella o vaso de agua disponible y beber pequeñas cantidades a lo largo del día. También pueden contribuir a la hidratación de alimentos como frutas, verduras, sopas y yogur.
Si aparecen confusión, debilidad marcada, mareos importantes, desmayo, orina muy escasa o síntomas de deshidratación, es recomendable buscar orientación médica. En adultos mayores, estos problemas pueden evolucionar rápidamente.
La hidratación saludable no consiste en encontrar un mineral “milagroso” para añadir al agua. Se trata de mantener un adecuado de líquidos y nutrientes según las necesidades de cada persona.
Agua suficiente, alimentos variados y un consumo responsable de minerales pueden ayudar a mantener el bienestar. Y cuando existen enfermedades crónicas o se toman varios medicamentos, la recomendación más segura es consultar al profesional de salud antes de modificar el consumo de líquidos, ventas o suplementos.