RIÑÓN EN FALLA A LOS 70: orina turbia y espalda pesada, señales que no conviene ignorar
Cuando una persona llega a los 70 años y comienza a notar cambios en la orina, molestias en la espalda o una sensación de pesadez en la zona lumbar, es fácil pensar inmediatamente que los riñones están fallando. Sin embargo, aunque estos síntomas merecen atención, no significan por sí solos que existe una insuficiencia renal.
La orina turbia puede aparecer por diferentes motivos. A veces está relacionado con una hidratación insuficiente, determinados alimentos o medicamentos, pero también puede acompañar una infección urinaria, la presencia de cristales o piedras y otros problemas que requieran valoración médica.
La sensación de presión o dolor en la espalda también puede tener un origen muscular o de la columna. Por eso, intentar solucionarlo únicamente con una infusión o un supuesto “limpiador renal” puede retrasar la identificación de un problema importante.
Los riñones cumplen funciones esenciales: ayudan a eliminar productos de secado, participan en el equilibrio de líquidos y minerales y contribuyen a regular diferentes procesos del organismo. Con la edad, mantener hábitos saludables y realizar los controles médicos recomendados adquiere todavía más importancia.
Receta 1: Ensalada fresca de pepino y manzana
Esta preparación puede formar parte de una alimentación equilibrada. No “limpia” los riñones ni elimina piedras, pero aporta agua y fibra procedente de los alimentos.
Ingredientes:
½ pepino.
½ manzana.
1 taza de lechuga.
½ zanahoria.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Unas gotas de limón.
Preparación:
Lava muy bien todos los ingredientes. Corta el pepino, la manzana y la zanahoria en trozos pequeños. Colócalos sobre la lechuga y añade el aceite de oliva y unas gotas de limón.
Modo de uso:
Puede consumirse como acompañamiento durante el almuerzo o la cena.
Precaución: si existe enfermedad renal crónica, la alimentación debe individualizarse. Algunas personas necesitan controlar determinados minerales, líquidos o cantidades de proteínas, por lo que no deben seguir dietas “para los riñones” de internet sin orientación profesional.
Receta 2: Avena con manzana y canela
Ingredientes:
½ taza de avena tradicional.
1 taza de agua o leche según la alimentación habitual.
½ manzana.
Canela al gusto.
Preparación:
Cocina la avena con el líquido hasta que esté blanda. Agrega la manzana cortada en pequeños trozos y cocina unos minutos más. Agregue canela al finalizar.
Modo de uso:
Puede consumirse como desayuno. Evite añadir grandes cantidades de azúcar, miel o jarabes.
Indicación: es una opción sencilla para mantener una alimentación con fibra. Si la persona tiene una enfermedad renal diagnosticada, la cantidad de ciertos alimentos debe adaptarse a sus análisis y recomendaciones médicas.
Receta 3: Agua con pepino y menta
Mantener una hidratación adecuada es importante, pero beber cantidades excesivas de agua no hace que los riñones se “limpien” más rápido.
Ingredientes:
1 vaso de agua.
3 o 4 rodajas de pepino.
2 hojas de menta.
Preparación:
Coloca el pepino y la menta en el agua y deja reposar unos minutos.
Modo de uso:
Puede beberse durante el día como una alternativa sencilla a las bebidas azucaradas.
Precaución: las personas con restricciones de líquidos debido a enfermedad renal, cardíaca u otra condición médica deben respetar la cantidad indicada por su profesional de salud.
Receta 4: Pescado con verduras
Una alimentación equilibrada también debe proporcionar proteínas en cantidades apropiadas.
Ingredientes:
1 filete de pescado.
½ calabacín.
½ zanahoria.
1 taza de brócoli.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Hierbas aromáticas.
Preparación:
Cocina el pescado al horno, al vapor o a la plancha hasta que esté completamente hecho. Cocina las verduras y añade el aceite de oliva y las hierbas.
Modo de uso:
Puede consumirse como comida principal. La cantidad de pescado y otros alimentos debe ajustarse si existe enfermedad renal crónica.
¿Cuándo debemos preocuparnos?
Una de las cosas más importantes que debe saber una persona mayor es que la enfermedad renal puede avanzar durante mucho tiempo sin producir síntomas evidentes. Por eso, si existen factores de riesgo o un diagnóstico previo, los análisis de sangre y orina indicados por el médico son fundamentales.
La creatinina, la estimación de la función renal y determinadas pruebas de orina pueden aportar información mucho más útil que observar únicamente el color de la orina.
Si la orina turbia aparece acompañada de ardor al orinar, necesidad frecuente de ir al baño, mal olor, dolor abdominal o fiebre, puede existir una infección urinaria y conviene consultar.
Si además aparece dolor fuerte en un costado o espalda, fiebre, escalofríos, vómitos o sangre en la orina, es importante recibir atención médica rápidamente, ya que podría tratarse de una infección renal o un cálculo complicado.
También requiere atención urgente una marca de disminución