El té nocturno que muchas abuelas recomendaban para relajarse antes de dormir.
Antes de que existieran tantas bebidas preparadas para “dormir mejor”, muchas abuelas tenían un ritual sencillo: calentar agua, preparar una taza de té y tomarla tranquilamente antes de acostarse. Entre las infusiones más tradicionales se encuentra la manzanilla, una planta conocida por su aroma suave y por formar parte de numerosas rutinas nocturnas.
No hace falta presentarla como una bebida milagrosa. La manzanilla no garantiza que una persona se duerma inmediatamente ni puede solucionar por sí sola todos los problemas de sueño. Sin embargo, tomar una bebida caliente y sin cafeína en un ambiente tranquilo puede convertirse en un hábito agradable para preparar el cuerpo y la mente para el descanso.
Además, la manzanilla contiene compuestos vegetales que han sido estudiados por sus posibles efectos relajantes. La evidencia sobre su capacidad para mejorar el insomnio es limitada, por lo que conviene considerarla un complemento y no un tratamiento.
¿Por qué tomar una infusión antes de dormir?
El momento previo al sueño es importante. Si una persona permanece frente a las pantallas, trabaja hasta el último momento o toma café por la noche, puede resultarle más difícil relajarse.
Una taza de manzanilla puede formar parte de un ritual sencillo: apagar las luces intensas, dejar el teléfono a un lado, respirar tranquilamente y disfrutar de la bebida sin prisas.
La ventaja es que no contiene cafeína de manera natural y puede sustituir bebidas estimulantes o muy azucaradas que algunas personas consumen por la noche.
Receta 1: Infusión clásica de manzanilla
Ingredientes:
1 cucharadita de flores secas de manzanilla o una bolsita de té.
1 taza de agua.
Opcional: una pequeña cantidad de miel.
Preparación:
Calienta el agua hasta que esté muy caliente, pero no es necesario mantenerla hirviendo durante mucho tiempo. Añade la manzanilla, tapa la taza y deja reposar entre 5 y 10 minutos. Cuela si utilizas flores sueltas.
Modo de uso:
Tómala aproximadamente 30 a 60 minutos antes de acostar. Bébela lentamente, aprovechando el momento para disminuir la actividad y prepararte para dormir.
Si utiliza miel, emplee solamente una pequeña cantidad. Las personas con diabetes deben tener en cuenta los azúcares añadidos dentro de su alimentación diaria.
Receta 2: Manzanilla con canela y manzana
Ingredientes:
1 cucharadita de manzanilla.
2 o 3 pequeños trozos de manzana.
Un pedacito de canela.
1 taza de agua.
Preparación:
Caliente el agua con la manzana y la canela durante unos minutos. Retira el fuego, agrega la manzanilla y deja reposar de 5 a 8 minutos. Finalmente, cuela.
Indicaciones:
Puede tomarse por la noche como una bebida aromática y reconfortante. No es necesario añadir azúcar, ya que la manzana proporciona un sabor naturalmente dulce.
La canela debe utilizarse en cantidades culinarias normales, especialmente si se consume con frecuencia.
Receta 3: Manzanilla con lavanda
Ingredientes:
1 cucharadita de manzanilla.
Una pequeña cantidad de flores de lavanda aptas para uso alimentario.
1 taza de agua.
Preparación:
Calienta el agua y añade ambas plantas. Tapa y deja reposar aproximadamente 5 minutos. Después cuela cuidadosamente.
Modo de uso:
Una taza pequeña puede formar parte de una rutina nocturna ocasional. El sabor de la lavanda es intenso, por lo que conviene utilizar poca cantidad.
No se debe confundir la lavanda destinada a infusiones con aceites esenciales. Los aceites esenciales no deben ingerirse por cuenta propia.
Receta 4: Manzanilla con leche tibia y avena
Ingredientes:
½ taza de leche o bebida vegetal sin azúcar.
½ taza de agua.
1 cucharadita de manzanilla.
1 cucharada de avena.
Canela al gusto.
Preparación:
Prepara primero la infusión de manzanilla con el agua caliente. En otro recipiente, calienta suavemente la leche con la avena durante unos minutos. Mezcla ambas preparaciones y agrega una pequeña cantidad de canela.
Indicaciones:
Puede consumirse como una merienda nocturna ligera, especialmente cuando el hambre antes de acostarse dificulta la relajación.
Si la persona tiene reflujo o nota que comer justo antes de acostarse le produzca molestias, es preferible tomarla más temprano.
Más importante que el té: la rutina nocturna
Una taza de manzanilla puede ser agradable, pero los hábitos diarios tienen mayor importancia para conseguir un sueño reparador.
Conviene mantener horarios relativamente constantes para acostarse y levantarse. También puede ayudar a reducir la luz intensa y las pantallas durante la última hora del día, evitar café, bebidas energéticas y otros estimulantes por la tarde y mantener el dormitorio oscuro, tranquilo y confortable.
La actividad física durante el día también puede favorecer el descanso, aunque el ejercicio muy intenso justo antes de acostarse puede resultar estimulante para algunas personas.
Precauciones importantes
Aunque la manzanilla suele tolerarse bien como infus