Como cardiólogo, recomiendo encarecidamente a las personas mayores que conozcan esta vitamina que ayuda a cuidar sus arterias.
Con el paso de los años, muchas personas comienzan a preocuparse por la circulación, el cansancio al caminar, las piernas pesadas o los cambios en la presión arterial. Por eso no sorprende que aparezcan titulares prometiendo una vitamina capaz de “destapar las venas” y devolver una circulación perfecta.
Sin embargo, hay que poner las cosas en su lugar. Ninguna vitamina destapa una arteria obstruida como si fuera una tubería, ni puede reemplazar un tratamiento indicado por un cardiólogo. La alimentación sí puede contribuir a mantener un corazón y unos vasos sanguíneos saludables, especialmente cuando forma parte de un estilo de vida equilibrado.
Entre las vitaminas que merecen atención en los adultos mayores está la vitamina B12. Esta vitamina participa en la formación de células sanguíneas y en el funcionamiento adecuado del sistema nervioso. Cuando existe una deficiencia, pueden aparecer cansancio, debilidad, hormigueos o alteraciones neurológicas. Corregir una deficiencia puede mejorar la salud general, pero eso no significa que la B12 elimine las placas de colesterol de las arterias.
Además de la B12, la salud cardiovascular depende de muchos factores: presión arterial, colesterol, glucosa, peso corporal, actividad física, sueño, alimentación y, por supuesto, antecedentes familiares.
¿Dónde encontrar vitamina B12?
La vitamina B12 se encuentra principalmente en alimentos de origen animal, como pescado, huevos, lácteos, carnes y mariscos. Algunas bebidas vegetales y también cereales pueden estar fortificadas con esta vitamina.
Las personas mayores pueden tener mayor riesgo de presentar niveles bajos debido a una menor absorción o al uso prolongado de determinados medicamentos. Por eso, cuando existen síntomas o factores de riesgo, lo más apropiado es consultar y realizar análisis antes de comenzar suplementos por cuenta propia.
Receta 1: Ensalada de huevo, aguacate y espinaca
Ingredientes:
1 huevo cocido
½ aguacate
1 taza de espinaca fresca
½ tomate
1 cucharadita de aceite de oliva
Unas gotas de limón
Preparación:
Lava las verduras y corta el tomate y el aguacate. Agregue la espinaca y el huevo cortado en trozos. Aliña con aceite de oliva y unas gotas de limón.
Modo de uso:
Puede consumirse como desayuno, almuerzo ligero o cena. Es una combinación que aporta proteínas, grasas saludables, fibra y diversos micronutrientes.
Receta 2: Yogur con nueces y fruta
Ingredientes:
1 taza de yogur natural sin azúcar
1 cucharada de nueces picadas
½ taza de fresas, guayaba o papaya
2 cucharadas de avena
Preparación:
Coloque el yogur en un recipiente, agregue la avena, la fruta y las nueces. Mezcla suavemente.
Modo de uso:
Puede tomarse como desayuno o merienda. Evita añadir grandes cantidades de azúcar o miel si tienes diabetes o estás intentando controlar la glucosa.
Receta 3: Pescado con vegetales
Ingredientes:
1 filete de pescado
1 taza de brócoli
½ zanahoria
½ pimiento
1 cucharadita de aceite de oliva
Limón y hierbas aromáticas al gusto
Preparación:
Cocina el pescado al horno, a la plancha o al vapor. Acompáñalo con los vegetales cocidos y utiliza una pequeña cantidad de aceite de oliva.
Modo de uso:
Es una buena opción para el almuerzo o la cena. El pescado proporciona proteínas y, dependiendo de la especie, puede aportar grasas omega-3 relacionadas con una alimentación favorable para la salud cardiovascular.
Receta 4: Avena con leche y semillas
Ingredientes:
½ taza de avena
1 taza de leche o bebida vegetal fortificada
1 cucharada de semillas de chía
½ plátano
canela al gusto
Preparación:
Cocina la avena con la leche hasta conseguir una textura cremosa. Agrega la banana, la chía y un poco de canela.
Modo de uso:
Puedes consumirla en el desayuno. La fibra de la avena puede formar parte de una alimentación orientada a mantener niveles saludables de colesterol.
Lo más importante para proteger las arterias.
No existe una vitamina capaz de limpiar por sí sola las arterias. Cuando hay colesterol elevado, hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular, el tratamiento debe individualizarse. En algunas personas puede ser necesario utilizar medicamentos y realizar controles periódicos.
También es importante caminar o realizar actividad física adaptada a la capacidad de cada persona, mantener un peso saludable, evitar el tabaco, dormir adecuadamente y limitar el exceso de sal, alimentos ultraprocesados y grasas saturadas.
Si una persona presenta dolor u opresión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración intensa, desmayo o dolor que se extiende hacia el brazo, espalda o mandíbula, debe buscar atención médica urgente.
La verdadera clave no está en buscar una vitamina milagrosa, sino en descubrir si existe alguna deficiencia, corregirla cuando sea necesario y construir una alimentación que proteja al corazón todos los días.