A los 65, esta vitamina puede apoyar la función renal: lo que conviene saber
Después de los 65 años, el cuidado de los riñones adquiere todavía más importancia. Estos órganos trabajan continuamente para filtrar la sangre, eliminar sustancias de deseo y ayudar a mantener el equilibrio de líquidos y minerales del organismo. Sin embargo, con el paso del tiempo, algunas personas pueden experimentar una disminución de la función renal, especialmente cuando existen problemas como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares.
Por eso, cada vez se habla más de determinadas vitaminas que podrían ayudar a mantener los riñones en mejores condiciones. Una de las más importantes es la vitamina D, aunque es necesario aclarar algo desde el principio: ninguna vitamina puede reparar por sí sola unos riñones dañados ni recuperar inmediatamente una función renal perdida.
La vitamina D participa en la salud de los huesos y en diferentes procesos del organismo. Además, los riñones tienen un papel importante en la transformación de la vitamina D en una forma activa que el cuerpo puede utilizar. Cuando existe enfermedad renal crónica, este proceso puede verse alterado.
Esto no significa que todas las personas mayores de 65 años deban tomar vitamina D en grandes cantidades. Una dosis excesiva puede resultar perjudicial. Lo más adecuado es determinar mediante una evaluación médica si existe deficiencia y cuál es la cantidad apropiada.
La alimentación también puede contribuir a mantener una dieta equilibrada. Sin embargo, cuando una persona tiene enfermedad renal, las necesidades de proteínas, sodio, potasio, fósforo y líquidos pueden cambiar. Por eso, las siguientes recetas son opciones generales y deben adaptarse cuando existe una enfermedad renal diagnosticada.
Receta 1: salmón con verduras
El pescado puede aportar vitamina D, proteínas y grasas saludables. El contenido exacto depende del tipo de pescado.
Ingredientes:
1 filete pequeño de salmón
½ taza de calabacín
½ taza de zanahoria
1 cucharadita de aceite de oliva
Perejil
Unas gotas de limón
Preparación:
Cocina el salmón al horno o a la plancha hasta que esté completamente hecho. Prepara las verduras al vapor y termina el plato con aceite de oliva y perejil.
Indicaciones:
Puede consumirse como comida principal dentro de una alimentación variada. Si tienes enfermedad renal, consulta qué cantidad de pescado y proteína es adecuada para ti.
Receta 2: huevo con vegetales
El huevo proporciona proteínas y otros nutrientes. Además, la yema contiene cierta cantidad de vitamina D.
Ingredientes:
1 huevo
½ taza de espinaca
½ tomate
1 cucharadita de aceite de oliva
Hierbas aromáticas
Preparación:
Lava los vegetales y cocínalos ligeramente. Agregue el huevo y cocine hasta que esté completamente hecho.
Indicaciones:
Puede utilizarse en el desayuno o como una cena sencilla. No es necesario añadir mucha sal.
Receta 3: yogur con avena y fruta
Los productos lácteos pueden estar fortificados con vitamina D, dependiendo de la marca y el país.
Ingredientes:
1 taza de yogur natural sin azúcar
2 cucharadas de avena
½ taza de fresas o manzana
canela al gusto
Preparación:
Mezcla el yogur con la avena y añade la fruta cortada. Termina con una pequeña cantidad de canela.
Indicaciones:
Puede consumirse como desayuno o merienda. Si existe enfermedad renal avanzada, pregunte al nutricionista si este tipo de lácteo y la cantidad de fruta son adecuadas para su situación.
Receta 4: ensalada fresca de vegetales
Una alimentación rica en vegetales puede formar parte de un patrón saludable, aunque algunos pacientes renales necesitan limitar ciertos alimentos ricos en potasio.
Ingredientes:
lechuga
pepino
½ tomate
¼ de aguacate
1 cucharadita de aceite de oliva
limon
Preparación:
Lava cuidadosamente todos los ingredientes, córtalos y mézclalos. Agregue aceite de oliva y limón.
Indicaciones:
Puede acompañar una comida principal. Si tiene enfermedad renal crónica, no aumente indiscriminadamente el consumo de vegetales, frutas o líquidos sin conocer sus necesidades específicas.
¿Realmente la vitamina D “empuja” los riñones?
No. Esa expresión es atractiva para un titular, pero no describe cómo funciona el organismo. La vitamina D no actúa como un combustible que obliga a los riñones agotados a trabajar más.
Los riñones pueden perder capacidad de filtración por diferentes razones. La diabetes y la presión arterial elevada son causas importantes de enfermedad renal crónica. También pueden influir en otras enfermedades, medicamentos, antecedentes familiares y problemas renales previos.
Por eso, si una persona de 65 años quiere conocer el estado de sus riñones, lo más útil no es comenzar un suplemento por cuenta propia, sino realizar los controles correspondientes. Los profesionales pueden valorar análisis de sangre, como la creatinina y la estimación de la función renal, además de pruebas de orina para detectar proteínas u otras alteraciones.
No abuses de los suplementos.