Mayores de 84: la fruta que puede acompañar la salud de los riñones y cómo consumirla correctamente

A medida que pasan los años, cuidar los riñones se vuelve especialmente importante. Estos órganos trabajan todos los días para filtrar la sangre, ayudar a mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos y eliminar sustancias de deseo a través de la orina. Por eso, cuando una persona supera los 84 años, la alimentación, la hidratación y el control médico adquieren todavía más importancia.

En redes sociales circulan titulares que aseguran que una determinada fruta puede “reparar los riñones mientras duermes” y eliminar todas las toxinas en apenas 48 horas. La realidad es diferente. Ninguna fruta puede repararse por sí sola un riñón dañado ni limpiar las toxinas del organismo en dos días. Sin embargo, algunas frutas pueden formar parte de una alimentación equilibrada que ayuda a mantener una buena hidratación y aporte fibra, vitaminas y antioxidantes.

Una de las opciones más interesantes es la manzana, especialmente cuando se consume entera. Su contenido de fibra y agua puede convertirla en una alternativa sencilla para sustituir postres muy azucarados o productos ultraprocesados. No es un medicamento para los riñones, pero puede formar parte de una alimentación saludable.

¿Por qué puede ser útil la manzana?

La manzana aporta agua, fibra y diferentes compuestos vegetales. Su fibra puede favorecer una alimentación beneficiosa para la salud cardiovascular y metabólica, factores que también son importantes cuando se quiere proteger la función renal.

Además, comer una fruta entera suele ser preferible beber su jugo, porque la fruta conserva su fibra y generalmente produce mayor sensación de saciedad.

Para una persona mayor de 84 años, sin embargo, no existe una cantidad universal que sea adecuada para todos. Quienes tienen enfermedad renal crónica pueden necesitar controlar determinados nutrientes, como potasio, fósforo, sodio o líquidos, dependiendo de su situación. Por eso, una recomendación que funciona para una persona puede no ser apropiada para otra.

Receta 1: manzana con avena y canela

Ingredientes:

1 manzana pequeña, bien lavada.
2 cucharadas de avena.
½ cucharadita de canela.
Un poco de agua o yogur natural, según la alimentación de la persona.

Preparación:

Corta la manzana en trozos pequeños y mézclala con la avena. Agregue la canela y, si se desea, una pequeña cantidad de yogur natural o agua para conseguir una textura más suave.

Indicaciones de uso:

Puede utilizarse como desayuno o merienda. No es necesario comerla justo antes de dormir para obtener un supuesto efecto depurativo. Lo importante es incorporarla dentro de una alimentación equilibrada.

Receta 2: ensalada de manzana y pepino

Ingredientes:

½ manzana.
½ pepino.
Unas hojas de lechuga.
Un chorrito pequeño de aceite de oliva.
Unas gotas de limón, si se toleran.

Preparación:

Lava muy bien los ingredientes. Corta la manzana y el pepino en trozos pequeños y mézclalos con la lechuga. Agrega una pequeña cantidad de aceite de oliva y limón.

Indicaciones de uso:

Puede acompañar el almuerzo. Es una preparación ligera y permite aumentar el consumo de alimentos vegetales sin recurrir a bebidas azucaradas.

Receta 3: batido suave de manzana

Aunque comer la fruta entera suele ser una mejor opción por su contenido de fibra, ocasionalmente puede preparar una bebida sencilla.

Ingredientes:

½ manzana.
½ taza de agua.
2 cucharadas de avena.
Canela al gusto.

Preparación:

Lava la manzana, retira las semillas y córtala en trozos. Colócala en la licuadora junto con el agua y la avena. Procesa hasta conseguir una mezcla homogénea.

Indicaciones de uso:

Tomar como parte del desayuno, sin añadir azúcar. No es necesario consumirlo durante la noche ni aumentar la cantidad buscando una supuesta limpieza renal.

Lo más importante después de los 84 años.

Más que buscar una fruta milagrosa, conviene prestar atención a los hábitos que realmente pueden ayudar a conservar la salud general. Mantener una hidratación adecuada, controlar la presión arterial, vigilar la glucosa cuando corresponda, realizar actividad física adaptada a las capacidades de cada persona y seguir las indicaciones médicas son medidas mucho más importantes que cualquier receta casera.

También hay que tener cuidado con los llamados productos “detox”. Algunas infusiones, suplementos o preparados naturales pueden contener sustancias que no son convenientes para personas con enfermedad renal o que pueden interactuar con medicamentos.

En particular, alguien con insuficiencia renal no debería aumentar considerablemente el consumo de frutas, jugos o líquidos sin consultar previamente. En determinadas etapas de la enfermedad renal, incluso algunos alimentos saludables pueden necesitar limitarse por su contenido de potasio o fósforo.

Además, si una persona presenta fatiga persistente en piernas o pies, sangre en la orina, disminución importante de la cantidad de orina, dificultad p

Go up