Cuidado con la diabetes: cómo proteger los riñones y qué recetas pueden ayudarte

La diabetes es una enfermedad que requiere atención constante, especialmente cuando pasan los años. Tener la glucosa elevada durante mucho tiempo puede afectar diferentes órganos del cuerpo y uno de los que merece especial cuidado son los riñones. Sin embargo, es importante aclararlo desde el principio: tener diabetes no significa que inevitablemente terminarás con los riñones dañados. Un buen control de la glucosa, la presión arterial, la alimentación y los controles médicos puede ayudar a reducir considerablemente el riesgo de complicaciones.

Los riñones funcionan como filtros. Se encargan de eliminar sustancias desecho de la sangre y participar en el equilibrio de líquidos y minerales. Cuando la glucosa permanece elevada durante años, los pequeños vasos sanguíneos que forman parte de estos filtros pueden deteriorarse. Esta complicación se conoce como enfermedad renal diabética.

Uno de los problemas es que al principio puede avanzar sin producir síntomas evidentes. Por eso, las personas con diabetes deben realizar los controles indicados por su profesional de salud, incluyendo análisis de sangre y orina cuando correspondan. Detectar alteraciones temprano permite tomar medidas antes de que el problema avance.

La alimentación cotidiana también puede convertirse en una herramienta importante. No existe un jugo, té o ingrediente capaz de “limpiar” los riñones de una persona con diabetes, pero sí existen preparaciones nutritivas que pueden formar parte de una alimentación equilibrada.

Receta 1: Avena con manzana y canela

La avena aporta fibra y puede ser una práctica alternativa para el desayuno. La manzana añade sabor y textura, mientras que la canela puede utilizarse simplemente como especia.

Ingredientes:

½ taza de avena tradicional.
1 taza de agua o leche sin azúcar, según las necesidades individuales.
½ manzana pequeña en cubos.
Una pizca de canela.
1 cucharada de nueces sin sal.

Preparación:
Cocina la avena con el líquido hasta conseguir una textura cremosa. Añade la manzana y la canela al final. Coloca las nueces por encima y evita añadir azúcar, miel o jarabes.

Indicaciones:
Puede consumirse como desayuno o merienda. La cantidad de carbohidratos debe ajustarse al plan alimentario de cada persona. Si existe enfermedad renal, conviene consultar qué cantidad de avena, fruta y frutos secos es adecuada.

Receta 2: Ensalada de pollo y vegetales

Una comida con proteínas y vegetales puede ayudar a construir un plato más equilibrado sin depender de alimentos ultraprocesados.

Ingredientes:

90-120 gramos de pollo cocido sin piel.
Lechuga.
Pepino.
Tomate en una cantidad adecuada.
Un poco de cebolla.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Limón y hierbas aromáticas.

Preparación:
Cocina el pollo sin exceso de sal. Corta los vegetales y mézclalos en un recipiente. Agrega el pollo desmenuzado, el aceite de oliva, limón y hierbas.

Indicaciones:
Puede utilizarse como almuerzo o cena. Evite acompañarla con grandes cantidades de pan, frituras o salsas comerciales. Si tiene enfermedad renal diagnosticada, algunos vegetales y las cantidades de ciertos minerales pueden necesitar ajustes individuales.

Receta 3: Yogur natural con frutos rojos

Para quienes buscan una merienda sencilla, el yogur natural sin azúcar puede combinarse con una pequeña porción de fruta.

Ingredientes:

½ taza de yogur natural sin azúcar.
Una pequeña porción de fresas o frutos rojos.
1 cucharada de avena.
1 cucharada pequeña de nueces sin sal, si son apropiadas para la persona.

Preparación:
Coloca el yogur en un recipiente, incorpora la fruta lavada y agrega la avena. Finalmente añade las nueces.

Indicaciones:
Puede consumirse como merienda. Es preferible elegir yogur natural sin azúcar añadido y controlar la porción de fruta de acuerdo con el plan indicado para la diabetes.

¿Qué hábitos ayudan a proteger los riñones?

No todo depende de una receta. Para una persona con diabetes, los hábitos diarios pueden ser incluso más importantes. Mantener la glucosa dentro de los objetivos establecidos por el equipo médico, controlar la presión arterial, realizar actividad física adaptada a las capacidades individuales y evitar fumar son medidas relevantes.

También conviene prestar atención al exceso de sal y a los productos ultraprocesados. Las bebidas azucaradas, dulces, grandes cantidades de harinas refinadas y alimentos con mucho sodio pueden dificultar el control general de la enfermedad.

Otro punto importante es no abusar de suplementos o remedios naturales. “Natural” no significa automáticamente seguro. Algunos productos pueden afectar la presión arterial, la glucosa o la función renal, además de interactuar con medicamentos.

Si una persona ya tiene enfermedad renal, no debería comenzar por su cuenta dietas muy altas en proteínas ni consumir grandes cantidades de determinados alimentos o suplementos. En estos casos, la alimentación debe individualizarse por

Go up