24 horas y los “riñones cansados” dejan de arrastrarse: las proteínas que conviene conocer
Despertarse con el cuerpo pesado, poca energía o sensación de cansancio puede hacer que muchas personas piensen inmediatamente que sus riñones están trabajando demasiado. Sin embargo, el cansancio matutino no significa necesariamente que los riñones estén enfermos. Dormir mal, beber poca agua, llevar una alimentación desequilibrada, tener anemia, estrés o diferentes problemas de salud pueden producir sensaciones similares.
Aún así, la alimentación sí desempeña un papel importante en el cuidado de los riñones. Y aquí aparece una duda frecuente: ¿las personas con problemas renales deben dejar de comer proteínas?
La respuesta no es tan sencilla.
Las proteínas son nutrientes indispensables para conservar los músculos, producir hormonas y enzimas y mantener numerosas funciones del organismo. El problema es que las personas con enfermedad renal pueden necesitar ajustar la cantidad y el tipo de proteína que consumen dependiendo de su función renal, sus análisis y las indicaciones de su médico o nutricionista.
Por eso, no existe una cantidad universal de proteína que sea adecuada para todas las personas.
Una proteína que merece atención: el huevo
El huevo es una fuente de proteína de alta calidad y contiene numerosos nutrientes. Para una persona sin restricciones específicas, puede formar parte de una alimentación equilibrada.
Receta: tortilla de huevo con verduras
Ingredientes:
1 huevo
2 claras, opcionales
¼ de pimiento
Un poco de cebolla
Calabacín o espinaca
1 cucharadita de aceite de oliva
Preparación:
Lava y corta las verduras. Cocínalas ligeramente con el aceite y añade el huevo batido. Cocina a fuego moderado hasta que esté completamente hecho.
Indicaciones:
Puede consumirse en el desayuno o como parte de una comida ligera. Si tienes enfermedad renal diagnosticada, consulta previamente qué cantidad de huevo es apropiada para ti, ya que las necesidades de proteína varían según la situación.
Pescado: otra alternativa nutritiva
El pescado aporta proteínas y, dependiendo de la variedad, puede proporcionar grasas saludables. Prepararlo al horno, a la plancha o al vapor permite evitar el exceso de grasas y sal presente en algunas preparaciones comerciales.
Receta: pescado con verduras
Ingredientes:
100–120 gramos de pescado fresco
Calabacín
pimiento
Cebolla
1 cucharadita de aceite de oliva
Limón y hierbas aromáticas
Preparación:
Coloque el pescado junto con las verduras en una bandeja. Agregue aceite y hierbas aromáticas. Cocina hasta que el pescado esté completamente hecho.
Indicaciones:
Utiliza poca sal. En personas con enfermedad renal, la cantidad de sodio, potasio, fósforo, líquidos y proteínas puede necesitar ajustes individuales, por lo que no conviene modificar estos nutrientes sin orientación profesional.
¿Y las legumbres?
Lentejas, frijoles y garbanzos contienen proteínas vegetales y fibra. Para muchas personas sanas son alimentos excelentes dentro de una alimentación variada.
Receta: ensalada de garbanzos
Ingredientes:
½ taza de garbanzos cocidos
pepino
pimiento
Cebolla
Perejil
Un chorrito de aceite de oliva
limon
Preparación:
Mezcla todos los ingredientes y sirve fresca.
Indicaciones:
Esta preparación puede utilizarse como acompañamiento o comida ligera. Si tienes enfermedad renal crónica, no asumas que todas las legumbres son adecuadas en cualquier cantidad: algunos pacientes deben controlar determinados minerales, especialmente cuando la función renal está reducida.
El error de aumentar las proteínas sin necesidad
El titular puede resultar atractivo, pero hay una idea que conviene aclarar: comer grandes cantidades de proteína no “empuja” ni limpia los riñones desde dentro.
Los riñones filtran la sangre y ayudan a eliminar productos de deseo mediante la orina. Cuando su función está comprometida, aumentar indiscriminadamente el consumo de proteínas puede no ser apropiado.
Por eso, antes de comenzar una dieta hiperproteica, especialmente si eres mayor, tienes hipertensión, diabetes, antecedentes de enfermedad renal, piedras en los riñones o análisis alterados, es recomendable consultar con un profesional.
También es importante distinguir entre cansancio y enfermedad renal. La enfermedad renal crónica puede avanzar durante mucho tiempo sin producir síntomas evidentes. Algunas personas descubren el problema mediante un análisis de sangre u orina.
Si aparecen persistentes en las piernas o alrededor de los ojos, cambios importantes en la cantidad de orina, sangre en la orina, dificultad para respirar, presión arterial elevada o cansancio persistente sin explicación, conviene buscar evaluación médica.
Una alimentación que cuide el conjunto.
Más que buscar un alimento capaz de transformar los riñones en 24 horas, resulta más útil construir hábitos sostenibles.
Reducir el exceso de sal, evitar abusar de alimentos ultraprocesados, mantener un peso saludable, controlar la presión