Adultos mayores: no se limiten a beber agua sola, estas opciones pueden complementar su hidratación
Cuando una persona llega a la tercera edad, mantener una buena hidratación continúa siendo fundamental. Sin embargo, muchas veces beber agua durante todo el día puede resultar monótono y algunas personas terminan tomando menos líquidos de los que necesitan. Por eso, además del agua natural, pueden incorporarse otras bebidas y alimentos con alto contenido de agua como parte de una alimentación variada.
Esto no significa que el agua deje de ser importante. Al contrario, sigue siendo una de las principales opciones para hidratarse. La idea es alternarla con preparaciones sencillas que aporten sabor y, dependiendo de los ingredientes, algunos nutrientes.
Con los años, algunas personas pueden experimentar menos sensación de seda. También pueden evitar beber para no tener que levantarse tantas veces durante la noche. Por eso conviene crear una rutina de hidratación durante el día, sin esperar necesariamente a sentir mucha sed.
1. Agua con pepino, limón y hierbabuena
Una de las opciones más fáciles consiste en darle sabor al agua sin añadir azúcar.
Ingredientes:
1 litro de agua
½ pepino
½ limón
5 hojas de hierbabuena
Preparación:
Lava cuidadosamente el pepino, el limón y la hierbabuena. Corta el pepino y el limón en rodajas y colócalos dentro de una jarra con el agua. Agregue las hojas de hierbabuena y déjela reposar en el refrigerador durante 30 minutos.
Indicaciones de uso:
Puede beberse durante la mañana y la tarde. No es necesario añadir azúcar, miel ni edulcorantes. Si el limón produce acidez o molestias digestivas, simplemente puede eliminarse.
Esta bebida no “desintoxica” el organismo ni reemplaza un tratamiento médico; su principal utilidad es hacer que el agua resulte más agradable de consumir.
2. Batido de yogurt y fresas
Cuando se busca algo más nutritivo, un batido puede complementar el desayuno o una merienda.
Ingredientes:
½ taza de yogur natural sin azúcar
½ taza de fresas
½ taza de agua o leche
1 cucharada de avena
Preparación:
Lava las fresas y colócalas en la licuadora junto con el yogur, el agua o la leche y la avena. Licúa hasta obtener una bebida suave.
Indicaciones de uso:
Tomar una porción moderada, preferiblemente como parte de una comida. Si la persona tiene diabetes, es recomendable utilizar yogur y leche sin azúcar y considerar los carbohidratos de la fruta y la avena dentro de su alimentación.
3. Infusión fría de manzanilla
Las infusiones sin azúcar también pueden ser una alternativa para variar el sabor de los líquidos.
Ingredientes:
1 taza de agua
1 bolsita de manzanilla o una cantidad apropiada de flores secas
Hielo opcional
Preparación:
Calienta el agua y prepara la infusión siguiendo las indicaciones del producto. Déjala reposar y, cuando se enfríe, puede añadirse hielo.
Indicaciones de uso:
Puede consumirse durante el día. Si la persona toma medicamentos diariamente o tiene enfermedades crónicas, conviene consultar con un profesional antes de consumir grandes cantidades de plantas medicinales, incluso cuando se consideran suaves.
4. Sopa ligera de verduras
La hidratación no tiene que venir exclusivamente de los vasos. Algunos alimentos también contienen bastante agua. Una sopa casera de verduras puede ser una forma agradable de incorporar líquidos a la alimentación.
Ingredientes:
Calabacín
Zanahoria
apio
Calabaza
agua
Una pequeña cantidad de aceite de oliva
Hierbas aromáticas
Preparación:
Lava y corta las verduras. Cocínalas en agua hasta que estén tiernas. Puedes dejar la sopa con los vegetales enteros o triturarla. Utiliza poca sal y evita convertirla en un caldo excesivamente salado.
Indicaciones de uso:
Puede consumirse como parte del almuerzo o la cena. Es especialmente interesante para quienes disfrutan más de los alimentos calientes que de beber grandes cantidades de agua.
No todos necesitan la misma cantidad de líquidos
Aquí existe un punto importante. No se debe interpretar “beber más” como “beber todo lo posible”. Algunas personas mayores tienen enfermedades cardíacas, renales o hepáticas que pueden requerir restricciones específicas de líquidos.
También algunos medicamentos, especialmente los que aumentan la eliminación de líquidos, pueden modificar las necesidades individuales. Por eso, si un médico ha establecido una cantidad diaria de líquidos, esa recomendación debe tener prioridad.
Además, las bebidas muy azucaradas, refrescos y grandes cantidades de jugos no son la mejor forma de hidratarse habitualmente. Pueden aportar mucho azúcar y calorías sin producir los mismos beneficios nutricionales que una alimentación equilibrada.
El alcohol tampoco debe utilizarse para hidratarse.
Una rutina sencilla durante el día.
Una estrategia práctica consiste en mantener un vaso o botella de agua cerca y beber pequeñas cantidades regularmente. En lugar de esperar hasta tener mucha sed, puede establecerse una rutina alrededor del desayuno, almuerz.