Pierna hinchada: cuando una persona mayor queda atrapada en la silla de ruedas, atención a estas señales

Una pierna hinchada puede parecer un problema cotidiano, especialmente cuando una persona mayor pasa muchas horas sentada. Al final del día, el tobillo puede verse más grueso, los zapatos pueden apretar y aparece una sensación de pesadez que hace que caminar resulte incómodo.

Pero cuando la insuficiencia es importante, aparece de repente o afecta solamente una pierna, no conviene asumir que se trata simplemente de “mala circulación”. En una persona de edad avanzada existen diferentes causas que deben tenerse en cuenta.

La falta de movimiento puede favorecer la acumulación de líquido en las piernas, pero también pueden existir problemas venosos, determinados medicamentos, enfermedades cardíacas, renales o hepáticas y, en algunos casos, un coágulo sanguíneo. Por eso, antes de buscar una receta casera, es importante observar cómo comenzó la inflamación y qué otros síntomas están presentes.

El primer remedio no está en la cocina: muévete

Cuando un adulto mayor permanece sentado durante mucho tiempo, los músculos de las piernas trabajan menos. Los movimientos de los pies y las piernas ayudan al retorno de la sangre hacia el corazón.

Por eso, si la persona puede hacerlo con seguridad, conviene evitar permanecer inmóvil durante períodos prolongados.

Sentado en una silla, puede realizar movimientos suaves de los tobillos, llevando los pies hacia arriba y hacia abajo. También puede separar y juntar lentamente las piernas.

Si tiene dificultades para caminar, utilizar silla de ruedas o presenta problemas de equilibrio, los ejercicios deben adaptarse a sus capacidades y, cuando sea necesario, realizados con orientación profesional.

Receta 1: agua de pepino y limón

Para acompañar una alimentación saludable puede preparar una bebida sencilla.

Ingredientes:

½ pepino
½ limón
2 vasos de agua
Unas hojas de menta, opcionales.

Preparación:

Lava el pepino y córtalo en rodajas. Colócalo en el agua junto con unas gotas de limón y la menta. Déjalo reposar unos minutos y consume durante el día.

Indicaciones:

Esta bebida puede ayudar a mantener una hidratación agradable, pero no “saca” por sí sola el líquido acumulado de una pierna ni sustituye un tratamiento.

Si el médico ha indicado una restricción de líquidos, la cantidad debe ajustarse a esa recomendación.

Receta 2: ensalada de verduras y aceite de oliva

Una alimentación equilibrada también puede acompañar el cuidado cardiovascular.

Ingredientes:

Lechuga o espinaca
tomate
pepino
Zanahoria
¼ de aguacate
1 cucharadita de aceite de oliva

Lava correctamente los vegetales, córtalos y mezcla todos los ingredientes.

Esta ensalada puede acompañar el almuerzo. Las verduras aportan fibra, agua y diferentes vitaminas y minerales.

La alimentación, sin embargo, debe adaptarse a las enfermedades que tenga cada persona. En quienes padecen enfermedad renal avanzada, por ejemplo, algunos alimentos ricos en potasio pueden necesitar limitaciones.

Receta 3: infusión de jengibre

Si la persona disfruta de las infusiones, puede preparar una bebida sencilla.

Ingredientes:

2 o 3 rodajas finas de jengibre fresco
1 taza de agua

Preparación:

Hierve el agua, agrega el jengibre y deja reposar entre 5 y 10 minutos. Cuela antes de beber.

Indicaciones:

Puede tomarse como una bebida caliente, sin necesidad de añadir azúcar.

Esta infusión no debe presentarse como tratamiento para la intolerancia. Además, las personas que toman determinados medicamentos, especialmente anticoagulantes, deben consultar con su profesional de salud antes de consumir grandes cantidades de jengibre.

Elevar las piernas puede ser útil en algunos casos

Cuando la irritación está relacionada con permanecer mucho tiempo sentado, elevar las piernas durante períodos de descanso puede resultar cómodo.

La persona puede recostarse y colocar las piernas sobre una almohada, procurando que la posición sea cómoda. No debe provocar dolor, entumecimiento ni dificultad para respirar.

En una persona que permanece en silla de ruedas, es especialmente importante cambiar de posición regularmente y evitar permanecer inmóvil durante horas.

No se deben realizar masajes fuertes sobre una pierna que se hinchó repentinamente, especialmente si también está caliente, roja o dolorosa.

¿Cuándo deja de ser un problema para tratar en casa?

Esta es probablemente la parte más importante.

Si una sola pierna se hincha repentinamente, presenta dolor, calor, rojecimiento o sensibilidad, es necesario buscar valoración médica, porque una trombosis venosa profunda puede producir síntomas similares.

Y si la irritante está acompañada de falta de aire, dolor en el pecho, dificultad para respirar, desmayo o tos con sangre, se trata de una situación que requiere atención de emergencia.

También conviene consultar cuando la inflamación aparece repetidamente, aumenta progresivamente, deja una marca profunda al presionar la piel, o está acompañada.

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