No juzgues esta planta demasiado rápido: su raíz podría ser un verdadero tesoro de la naturaleza

A simple vista, algunas plantas parecen demasiado comunes para llamar nuestra atención. Crecen en pequeños huertos, aparecen en los mercados y muchas veces terminan olvidadas en un rincón de la cocina. Sin embargo, algunas esconden bajo la tierra una parte especialmente interesante: su raíz.

Ese es el caso del jengibre, una raíz utilizada desde hace generaciones en diferentes culturas. Su aspecto nudoso y poco atractivo no dice mucho de lo que contiene. Su sabor intenso, ligeramente picante y aromático ha hecho que pasar de ser un simple condimento a convertirse en protagonista de numerosas preparaciones caseras.

Pero hay que tener cuidado con las promesas exageradas. El jengibre no es una planta milagrosa capaz de curar enfermedades en cuestión de horas. Sus componentes, entre ellos los gingeroles, han sido estudiados por sus posibles efectos antioxidantes y sobre procesos relacionados con la inflamación y las náuseas. Aun así, utilizarlo como alimento es muy diferente de considerarlo un tratamiento médico.

La mejor manera de aprovecharlo es incorporarlo en cantidades moderadas dentro de una alimentación variada.

¿Por qué la raíz de jengibre llama tanto la atención?

El jengibre tiene un sabor característico que permite utilizar una cantidad pequeña para dar personalidad a una receta. Además, contiene compuestos vegetales que forman parte de las sustancias naturales presentes en muchas especias.

Tradicionalmente se ha utilizado en infusiones, sopas y preparaciones calientes. Algunas personas también recurren a él cuando sienten náuseas leves o malestar digestivo ocasional.

Sin embargo, no significa que una taza de jengibre pueda “desintoxicar” el organismo, limpiar las arterias, curar el hígado o sustituir un medicamento.

Receta 1: infusión sencilla de jengibre

Una de las formas más fáciles de utilizar esta raíz es preparar una bebida caliente.

Ingredientes:

2 o 3 rodajas finas de jengibre fresco
1 taza de agua
Unas gotas de limón, opcionales
Canela opcional

Preparación:

Lave bien el jengibre y córtelo en rodajas finas. Caliente el agua y, cuando esté cerca del punto de ebullición, añada las rodajas. Déjelas reposar entre 5 y 10 minutos. Puede agregar unas gotas de limón al final.

Indicaciones de uso:

Puede tomarse caliente, especialmente después de una comida o como bebida reconfortante. Una taza suele ser suficiente; no es necesario preparar concentraciones extremadamente fuertes buscando un efecto más rápido.

Si provoca ardor de estómago, reduzca la cantidad o suspenda su consumo.

Receta 2: jengibre con avena y fruta

Otra manera interesante de utilizarlo es incorporarlo al desayuno.

Ingredientes:

½ taza de avena
1 taza de leche o bebida vegetal
½ plátano
2 o 3 pequeñas láminas de jengibre finamente picadas
canela al gusto

Preparación:

Cocine la avena con la leche o bebida vegetal. Añada la banana triturada y una cantidad pequeña de jengibre. Cocine durante unos minutos y termine con canela.

Indicaciones:

Puede consumirse como desayuno. El jengibre debe utilizarse en poca cantidad debido a su sabor intenso.

Esta preparación aporta carbohidratos, fibra y otros nutrientes, por lo que resulta más razonable considerarla un alimento completo que un supuesto “remedio depurativo”.

Receta 3: aderezo de jengibre y aceite de oliva

No todo tiene que convertirse en una infusión.

Ingredientes:

1 cucharadita de jengibre fresco rallado
1 cucharada de aceite de oliva
Unas gotas de limón
perejil picado
Una pequeña cantidad de pimienta

Preparación:

Mezcle todos los ingredientes en un recipiente pequeño hasta obtener un aderezo uniforme.

Indicaciones:

Utilícelo sobre ensaladas, verduras cocidas o pescado. De esta manera, el jengibre se incorpora a la alimentación sin necesidad de consumir grandes cantidades.

Receta 4: sopa de verduras con jengibre

En los días fríos, una sopa puede ser una excelente manera de utilizar esta raíz.

Ingredientes:

Zanahoria
Calabacín
apio
Cebolla
Un pequeño trozo de jengibre
Agua o caldo bajo en sodio

Preparación:

Lave y corte las verduras. Colóquelas en una olla con agua o caldo bajo en sodio y agregue una pequeña cantidad de jengibre rallado. Cocine hasta que las verduras estén tiernas.

Indicaciones:

Puede consumirse como parte del almuerzo o la cena. Evite añadir cantidades excesivas de sal.

¿Quién debería tener precaución?

Que un producto sea natural no significa que sea apropiado para absolutamente todas las personas.

El jengibre puede provocar molestias digestivas, ardor o irritación en algunas personas cuando se consume en cantidades elevadas. Además, quienes toman determinados medicamentos, especialmente medicamentos que afectan la coagulación, deben consultar con un profesional sanitario antes de consumir cantidades concentradas o suplementos de jengibre.

Las personas con enfermedades crónicas también deben evitar sustituir sus tratamientos por inf.

Go up