Agua de cocina y bienestar de las articulaciones: recetas sencillas para acompañar una rutina saludable
Cuando las rodillas comienzan a sentirse rígidas al levantarse de la cama, las manos se amanencen entumecidas o caminar después de estar mucho tiempo sentado y se vuelve incómodo, es normal comenzar a buscar alternativas sencillas para cuidar las articulaciones. En ese contexto aparece una idea muy popular: aprovechar determinadas aguas de cocina como parte de una rutina natural.
Pero antes de llenar una botella con cualquier líquido que quede después de cocinar, conviene saber qué puede aportar realmente. El agua de cocción no es una bebida milagrosa capaz de reconstruir cartílago, borrar la artritis o hacer desaparecer el dolor de un día para otro. Su utilidad depende de qué alimento se haya cocinado, de cómo se haya preparado y, sobre todo, de la alimentación general de la persona.
Una opción sencilla consiste en aprovechar el agua donde se han cocido ciertos vegetales, siempre que no contenga exceso de sal, aceite, salsas o condimentos.
Agua de coccion de verduras
Cuando cocinamos vegetales en agua, parte de sus componentes solubles puede pasar al líquido. Por eso, si el agua está limpia y la preparación se realiza correctamente, puede utilizarse como base para una sopa o caldo ligero.
Receta 1: caldo suave de verduras
Ingredientes:
1 zanahoria.
1 trozo de calabacín.
Unas hojas de apio.
½ cebolla.
3 tazas de agua.
Hierbas aromáticas al gusto.
Preparación:
Lava muy bien los vegetales y córtalos en trozos. Colócalos en una olla con el agua y cocina a fuego moderado hasta que estén tiernos. Evite añadir cubitos de caldo muy salados.
Puedes beber una taza del caldo como parte de una comida o utilizarla para preparar una sopa.
Indicaciones: no es necesario tomarlo en ayunas ni antes de dormir. Una taza acompañando una comida resulta suficiente. Si tiene hipertensión, enfermedad renal o necesita controlar el sodio o los líquidos, adapte la receta siguiendo las indicaciones de un profesional.
Agua de coccion de avena
Otra posibilidad es preparar una bebida ligera utilizando avena.
Receta 2: agua de avena con canela
Ingredientes:
2 cucharadas de avena.
2 tazas de agua.
Una pequeña cantidad de canela.
Preparación:
Coloque la avena y el agua en una olla y cocina durante varios minutos. Cuela si deseas una bebida más ligera y añade una pequeña cantidad de canela.
Indicaciones: puede consumirse durante el desayuno o como parte de una merienda. No es necesario añadir azúcar. También puedes conservar la avena cocida para incorporarla a otra comida y aprovechar su fibra.
Esta preparación no “lubrica” básicamente las articulaciones, pero puede formar parte de una alimentación que aporte nutrientes y energía para mantener una vida activa.
Agua de jengibre para una bebida caliente.
El jengibre es otro ingrediente utilizado habitualmente en preparaciones caseras. Puede incorporarse a una bebida sencilla, especialmente durante los días fríos.
Receta 3: infusión de jengibre
Ingredientes:
2 o 3 rodajas finas de jengibre fresco.
1 taza de agua.
Limón opcional.
Preparación:
Hierve el agua, agrega el jengibre y deja reposar unos cinco minutos. Retire las rodajas antes de beber.
Indicaciones: una taza puede consumirse durante el día. No hace falta preparar una infusión extremadamente concentrada. Algunas personas pueden experimentar molestias digestivas o acidez.
Quienes toman medicamentos, especialmente anticoagulantes, deben consultar si pretenden consumir grandes cantidades de jengibre habitualmente.
¿Por qué las articulaciones necesitan más que una bebida?
Las articulaciones dependen de muchos factores. El peso corporal, la masa muscular, el movimiento, las lesiones anteriores, la edad y determinadas enfermedades pueden influir en las molestias.
Por eso, si una persona desea cuidar sus rodillas, no debería centrarse únicamente en una bebida.
Caminar de acuerdo con la capacidad individual, realizar ejercicios de fuerza progresiva y mantener la movilidad puede ser mucho más importante que buscar una receta que prometa resultados inmediatos.
También conviene incluir alimentos variados que aporten proteínas, vitaminas, minerales y grasas saludables.
Un plato sencillo puede incluir pescado, vegetales y una porción adecuada de arroz, avena, papa u otro alimento según las necesidades individuales.
Una receta completa para acompañar la alimentación.
pescado con verduras
Ingredientes:
1 filete de pescado.
Calabacín.
Zanahoria.
Pimiento.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Hierbas aromáticas.
Cocina el pescado al horno o a la plancha y acompáñalo con los vegetales. Utiliza poca sal.
Esta comida aporta proteínas y diferentes nutrientes que pueden formar parte de una alimentación equilibrada.
Cuidado con las “aguas milagrosas”
No todas las aguas de cocina deben beberse. El líquido que haya estado en contacto con grandes cantidades de sal, embutidos, salsas, aceite o alimentos en