Mayores de 68: estas 6 frutas de todos los días pueden ayudar a cuidar los riñones

Después de los 68 años, cuidar los riñones se vuelve especialmente importante. Estos órganos trabajan continuamente para eliminar sustancias de deseo, mantener el equilibrio de líquidos y participar en diferentes funciones esenciales del organismo. Sin embargo, con el paso del tiempo pueden aparecer cambios en la función renal y algunas personas desarrollan enfermedad renal crónica, hipertensión o diabetes, condiciones que requieren atención y seguimiento.

Por eso, cuando se habla de alimentos para los riñones, es frecuente encontrar titulares que prometen resultados extraordinarios. Uno de ellos asegura que determinadas frutas pueden “reparar” los riñones debilitados. La realidad es más cuidadosa: ninguna fruta se regenera por sí sola un riñón dañado, pero algunas pueden formar parte de una alimentación saludable.

Además, no todas las personas con enfermedad renal pueden comer las mismas frutas. Cuando la función renal está reducida, el organismo puede tener dificultades para controlar minerales como el potasio y el fósforo. Por eso, la cantidad y el tipo de fruta deben adaptarse a los análisis y a las indicaciones del profesional de salud.

Entre las opciones que pueden formar parte de una alimentación variada están la manzana, las fresas, los arándanos, la pera, las uvas y la piña. Veamos cómo incorporarlas de manera sencilla.

1. Manzana: una opción práctica y rica en fibra

La manzana aporta agua y fibra, además de diferentes compuestos vegetales. Puede consumirse entera y con su piel después de lavarla adecuadamente.

Receta: manzana con avena

Ingredientes:

1 manzana.

2 cucharadas de avena.

Canela al gusto.

Yogur natural, si está indicado en la alimentación de la persona.

Preparación:

Lava la manzana, córtala en trozos y mézclala con la avena. Puedes agregar una pequeña cantidad de canela.

Indicaciones: puede utilizarse como desayuno o merienda. Evite añadir azúcar.

2. Fresas: pequeñas y versátiles

Las fresas aportan vitamina C, fibra y compuestos antioxidantes. Son fáciles de combinar con otros alimentos.

Receta: fresas con yogur

Ingredientes:

½ taza de fresas.

½ taza de yogurt natural.

1 cucharada de avena.

Lava muy bien las fresas, córtalas y mézclalas con los demás ingredientes.

Indicaciones: sirve como merienda. Si existe enfermedad renal avanzada, consulte previamente si el yogur y la cantidad de fruta son apropiados para su dieta.

3. Arándanos para variar la alimentación

Los arándanos pueden incorporarse en pequeñas cantidades a desayunos y meriendas.

Receta: avena con arándanos

Mezcla 2 cucharadas de avena preparada con ¼ de taza de arándanos y, si está permitido, una pequeña cantidad de yogur natural.

No es necesario utilizar azúcar, miel ni jarabes.

4. Pera: una fruta sencilla para el día

La pera aporta fibra y puede ser una alternativa cuando se quiere variar el consumo de frutas.

Receta: pera con avena y canela

Corta una pera pequeña y combínala con dos cucharadas de avena y una pizca de canela.

Puede consumirse durante el desayuno o como merienda. Lo importante es respetar la porción recomendada para cada persona.

5. Uvas: mejores enteras que en jugo

Las uvas contienen agua y diversos compuestos vegetales, pero conviene recordar que la fruta entera suele ser una opción más completa que los jugos, ya que conserva su fibra y requiere masticación.

Receta: ensalada de uvas y manzana

Combine una pequeña porción de uvas partidas por la mitad con manzana en cubos y fresas.

No agregue azúcar.

6. Piña: una alternativa refrescante

La piña puede formar parte de una alimentación variada y resulta especialmente agradable en los días calurosos.

Receta: ensalada de piña

Mezcla unos trozos de piña con fresas y manzana. Puedes agregar unas hojas de hierbabuena previamente lavadas.

No es necesario convertirla en jugo ni añadir azúcar.

Una advertencia importante para mayores de 68 años.

Si una persona tiene riñones sanos, estas frutas pueden formar parte de una alimentación equilibrada. Pero cuando existe enfermedad renal crónica, potasio elevado, diálisis, insuficiencia renal avanzada o restricciones de líquidos, no conviene copiar una lista de frutas de internet sin consultar.

La alimentación renal es individual. Una fruta que puede ser adecuada para una persona puede necesitar limitarse en otra dependiendo de sus análisis, medicamentos y etapa de la enfermedad.

También es importante no caer en la idea de que los jugos “limpian” los riñones. Beber grandes cantidades de líquidos o consumir preparados caseros no elimina una enfermedad renal. Los riñones no necesitan ser “lavados” con frutas.

Para cuidar la función renal también resulta importante controlar la presión arterial y la glucosa cuando corresponda, evitar el consumo excesivo de sal, mantener actividad física adaptada y utilizar los medicamentos exactamente como hayan sido indicados. Algunos analgésicos de uso frecuente pueden

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